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Historia corta: El Secreto Eterno

SengakuJi, el Templo de los 47 Ronin

Artículo actualizado el

Hace mucho, mucho tiempo vivía un mercader de nombre Gensuke. Éste tenía una hija llamada Osono. Vivían en la provincia de Tanba (actual prefectura de Hyogo). Osono era guapa e inteligente. Su padre pensaba que ella estaba destinada a hacer grandes cosas o que acabaría involucrada en algo relacionado con el arte y viviendo en grandes ciudades. Así que Gensuke envió a su hija a Kyoto con un par de acompañantes de confianza. Una vez se formó y estudió, Osono se casó con un comerciante conocido de su padre. Ella disfrutó de una vida feliz con su marido y su hijo durante 4 años. Pero de repente enfermó y falleció.

En la noche de su funeral, el pequeño niño dijo:

  • Mi madre ha regresado del mundo de los muertos y ahora está en la habitación del piso superior. Me ha sonreído pero no me hablaba. Me asusté y volví corriendo.

Nadie le creyó, pero alguien subió para echar un ojo. Había un candelabro encendido. Y allí, vieron la sombre de Osono frente al pequeño altar de Buddha preparado para ella. Su sombra parecía estar de pie, frente a su cómoda en la que guardaba su ropa y alhajas.

La cabeza y hombros de la sombra podían apreciarse claramente, pero bajo la cintura la figura se iba difuminando como un reflejo en la superficie de un lago. Todos se asustaron y huyeron de la habitación. Avisaron a la gente del piso de abajo. La madre de su marido dijo:

Como sabes,  las mujeres valoran mucho sus joyas. Osono también tenía un vínculo con las suyas. Quizás ha vuelto para contemplarlas. Casos como este pueden suceder si los objetos del fallecido no se envían al templo. Envía los objetos personales de Osono al templo y su alma descansará en paz.

Así se hizo. A la mañana siguiente, todas las pertenencias de Osono se enviaron al templo, pero por la noche la sombra volvió a aparecer, enfrente de la cómoda. Esa noche y cada noche, ahí estaba.

La gente empezó a llamarle “la casa del terror”.

Only silence remains

La madre del marido de Osono fue al templo y habló con el líder de los monjes. Éste era un viejo erudito. Dijo:

  • Debe haber algo que le preocupa cerca de esa cómoda.
  • Pero hemos sacado todo y lo hemos traído aquí. Está vacía.

El sacerdote dijo:

  • De acuerdo, iré a tu casa y permaneceré allí toda la noche, en esa habitación. Allí pensaremos qué hacer. Ahora recuerda, nadie entrará a esa habitación hasta que te llame.

El sacerdote llegó a la casa bien entrada la noche. Se encontraba sentado en aquella habitación, a solas, recitando unos sutras. No ocurrió nada extraño hasta pasada la media noche.

De repente apareció la sombra de Osono frente a su cómoda. Daba la sensación de estar buscando algo, mirando en los cajones. El sacerdote comenzó a recitar un sutra especial para el caso, llamando a Osono por su nombre budista, hablando a su sombra:

  • Estoy aquí para ayudarte. No cabe duda de que hay algo en tu cómoda que te preocupa. ¿Puedo buscarlo por ti?

La cabeza de la sombra se movió como aceptando la propuesta del sacerdote.

El monje abrió el primer cajón. Estaba vacío. Fue abriendo uno a uno. Comprobó minuciosamente cada cajón, los fondos y los bajos. Nada. La sombra permanecía ahí, ansiosa.
“¿Qué querrá que haga la sombra de Osono?” se preguntó.

De repente se dio cuenta. Debe haber algo bajo el forro de papel de los cajones. Arrancó el forro del primer cajón, y luego hizo lo mismo con el segundo y con el tercero. Nada. Pero encontró algo bajo el papel del último cajón. Una carta.

  • ¿Quieres que la queme?

La sombra asintió. Prometió quemarla en el templo para que nadie pudiera leerla excepto él. La sombra sonrió y desapareció.

Cuando el sacerdote bajó las escaleras ya estaba amaneciendo, pero la gente esperaba pacientemente.

  • No os preocupéis. La sombra de Osono no volverá a aparecer.

Tal y como dijo, la sombra nunca más se dejó ver.

Era una carta que alguien de Kyoto había escrito a Osono. El sacerdote la quemó. Nadie más que él pudo leerla. El secreto permanecerá por siempre, eterno.

IMAGE RECOGNITION Burned Letters
Original de Lafcadio Hearn.

 

Hasta aquí otra de las historias tradicionales japonesas que hemos traducido. Como ves, muchas de estas historias nos chocan pues no le encontramos una moraleja, acaban bruscas o no le vemos el sentido desde nuestro prisma occidental. Estamos acostumbrados a otro tipo de cuentos. Aún así queremos trasladarte esta colección de historias para empaparte un poco más de la cultura y tradición japonesas.

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