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Historia corta: El Dios de la Muerte

Guardián en la Puerta Agyo del Templo Todaiji, en Nara

Artículo actualizado el

Una pareja se estaba peleando:

  • ¿Ganaste algo de dinero?
  • Nada, no hubo manera.
  • ¿Por qué no consigues ganar ni un poco? Nunca regreses a casa con las manos vacías. ¡Piérdete! ¡Espero que te golpees la cabeza contra el borde del tofu y mueras!
  • ¡Nadie puede morir así!
  • Tú podrías, eres así de idiota. ¡No vuelvas nunca!

El hombre abandonó la casa.

¿Cómo puedo tener una mujer tan insoportable? Es llegar a casa y ya me está diciendo: «¡Vete!». Soy patético. Estoy pensando en suicidarme. Me tiraré al río. No, soy bueno en natación, no serviría.

Yanagibashi, Meieki 4-chome, Nagoya

Estuvo caminando por el andén cuando le sorprendió un enorme árbol al lado de la carretera.

  • ¡Es inmenso! No sabía que había un árbol tan alto aquí. ¡Ya sé! Me ahorcaré colgándome de este árbol… Ummm pero no sé cómo colgarme a mi mismo. ¿Qué debería hacer?
  • Yo te enseñaré.

Un anciano vestido de blanco apareció frente a él. Era todo piel y huesos, y parecía rondar los 80. Estaba lleno de arrugas.

  • ¿Quién demonios eres tú?
  • Soy el Dios de la Muerte. Te enseñaré cómo debes colgarte.
  • ¿El Dios de la Muerte? ¡Aléjate!
  • No puedes evitarme. Puedo volar hasta donde estés en un segundo. No puedes morir aún porque te queda mucha vida. Incluso a pesar de que soy el Dios de la Muerte, no puedo matar a un hombre al que le queda tanta vida. Andas mal de dinero, ¿verdad? ¿Por qué no intentas cumplir con la misión que voy a darte? Te aseguro que conseguirás un montón de dinero.
  • No quiero realizar ningún trabajo tipo «tirar hacia abajo de las piernas de los que se ahorcan».
  • No es nada de eso. Deberás ejercer de doctor, y ganarás mucho dinero.
  • ¿Un doctor? Nunca he tomado ni el pulso a otra persona.
  • No te preocupes por eso. Si puedes ayudar a los pacientes que llevan mucho tiempo enfermos en cama, serás un gran doctor. Si te acercas a ellos, verás un Dios de la Muerte a su lado. Sólo tú lo verás. En caso de que se siente en la cama del paciente, no podrás hacer nada. Le quedará poca vida. Si el Dios se encuentra a los pies del paciente, él se salvará. Aún le quedará vida. Sólo tienes que recitar un conjuro. Hay una regla por la que el Dios regresará a casa cuando oiga el conjuro.
  • No conozco ningún conjuro.
  • Yo te enseñaré. Pero no olvides que nunca podrás ayudar a los pacientes cuando el Dios esté sentado en la cama. ¡O algo terrible te ocurrirá! No te lo repetiré. Escucha y recuerda:
  •  ニ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヌ y da un par de palmas con tus manos.
  • ¿ニ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヌ? ¿Qué? Repítemelo una vez más.

Él aplaudió dos veces. El Dios desapareció.

¡Señor Muerte! ¡Señor Muerte! ha desaparecido. Debe ser porque he recitado el conjuro.

Regresó a casa y notó que estaba vacía. Su mujer y su hijo se habían ido. Cogió la tabla de cortar de la cocina y en ella escribió «Doctor». Colgó la tabla en la puerta principal de la casa.

Motoori Norinaga's Home

No tardó en aparecer por allí un extraño.

  • ¡Buenas tardes!
  • ¿Quién es? Oh, ¿el casero? Lo siento, ¿sería posible que volviera en un mes a cobrar la renta? Le pagaré los dos meses a la vez.
  • No soy el casero.
  • ¿No eres el casero? Entonces, ¿eres un comerciante de arroz?
  • No soy comerciante de arroz. ¿Esta es la casa de un doctor?
  • ¿Doctor? No, no, yo soy… Ah, ¡sí! Pase, pase, yo soy el doctor.
  • Disculpe, pero soy de Echigo-ya, en Nihonbashi.
  • ¿Eres de aquella tienda famosa?
  • A decir verdad, nuestro maestro ha estado enfermo en cama desde hace mucho. Le han visitado numerosos doctores venidos desde Edo, pero todos han dicho lo mismo: «Es demasiado tarde». En un último intento, hemos visitado a un astrólogo que nos ha dicho: «Id al sureste, visitad la casa con el cartel de Doctor en la puerta. El doctor que vive ahí curará a vuestro maestro». Así que aquí estoy. Si puedes curarle, te pagaré una fortuna.
  • ¿En serio, me pagarás una fortuna? ¡Vayamos!

Llegaron a la gran tienda. El Dios de la Muerte estaba sentado a los pies del paciente, tal y como le contó el anterior Dios.

  • ¡Estupendo! Se va a poner bien.
  • ¿Lo sabes sólo con verle? Un montón de prestigiosos doctores de Edo desisitieron.
  • Sí, lo sé. ¿De verdad me pagaréis mucho dinero si lo curo?
  • Sí, te daremos lo que pidas.
  • Fenomenal. A pesar de ser doctor, también soy astrólogo. Hoy usaré esta habilidad para curarle. «ニ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヌ Pan! Pan!».

Tan pronto como el Dios de la Muerte desapareció, el maestro moribundo abrió sus ojos y empezó a hablar.

  • Estoy hambriento, quiero comer algo.
  • ¡Es un milagro! ¡Te pagaremos 100-ryo!

El rumor se extendió por toda la ciudad. Le llamaban de todos los rincones para curar a sus familiares y amigos. Nueve veces de diez el Dios de la Muerte estaba sentado a los pies del paciente.

Se convirtió en un hombre muy rico, mientras le daba a su mujer una miseria para que sobreviviera ella y los niños. Él vivía en una casa ostentosa y no se privaba de nada. Pronto empezó a pensar sobre sí mismo como un Dios viviente.

En el caso en el que el Dios de la Muerte estaba sentado en la cama, abandonó la casa diciendo:

  • Estoy seguro del que este paciente no sobrevivirá.

En cuanto cruzó la puerta principal, el paciente murió. Era considerado uno de los mejores doctores de la ciudad.

Sin embargo, cada vez se encontraba más frecuentemente a los Dioses de la Muerte sentados en la cama. Gradualmente se fue empobreciendo, pues no dejaba de gastar y de vivir ostentosamente.

  • ¡Quiero dinero!

Una vez, una mujer le visitó:

  • Discúlpeme, soy de Daikoku-ya, una tienda de Shinagawa. Mi marido lleva muchos meses enfermo en cama. ¿Podría venir a verle? Le daremos todo el dinero que pida.

Cuando el hombre visitó al paciente, el Dios de la Muerte estaba sentado en la cama.

  • No hay manera. No le queda vida.
  • Sé que estamos pidiendo demasiado pero, por favor, ¿puede hacerle vivir otros 15 días? Le daremos 1000-ryo.
  • Quiero ese dinero pero…
  • por favor, si consigue hacerle vivir otros 10 días, le daremos 2000-ryo.
  • Quiero ese dinero, pero…
  • Por favor, 5 días. 5000-ryo.
  • ¿5000-ryo? Me muero por ese dinero. Quiero ayudarle, pero…
  • ¡Nunca le volveremos a pedir nada! Por favor, ayúdele con sus técnicas y sabiduría.
  • ¿Sabiduría? Venga un momento. – Él susurró – ¿Es posible que haga venir a cuatro hombres? Me gustaría que se sentaran cada uno en una esquina de la cama. Cuando me toque la rodilla, le darán la vuelta a la cama. Donde el paciente tiene la cabeza, allí tendrá sus pies. ¿Lo entiende?

Praise the light..

Cada hombre se colocó en una esquina de la cama. Durante toda la noche el Dios de la Muerte estuvo controlando al paciente, pero al amanecer empezó a quedarse dormido.

  • ¡Por fin!

Él dio la señal y se tocó la rodilla. Los cuatro hombres voltearon la cama rápidamente.

  • «ニ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヲ。ヌ Pan! Pan!»

Abriendo sus ojos, el Dios se sorprendió. Pensaba que estaba sentado al lado del paciente y sin embargo ahora estaba a sus pies. Oyendo el conjuro, desapareció.
Doctor, no sé cómo podemos agradecérselo. Aquí tiene el dinero prometido.

Esa misma noche, mientras bebía en un pequeño restaurante, ese anciano se le apareció ante sí:

Hiciste algo que no debías, ¿verdad? Hay cosas que quiero mostrarte. Sígueme.
El viejo caminó en la oscuridad, seguido del hombre.
Por favor, no camines tan rápido. No veo nada, ¿dónde estoy?
¡Ven aquí!

Llegaron a una zona llena de lámparas encendidas.

  • ¿Qué son estas lámparas?
  • Estas lámparas significan tiempo de vida humano.
  • Esta gran lámpara significa un gran tiempo de vida, ¿no? ¿A quién pertenece?
  • Lo vas pillando, ¿verdad? Pertenece a tu hijo, al que abandonaste.
  • ¿De quién es el tiempo de vida de ésta que brilla junto a la anterior?
  • Pertenece a tu mujer.
  • ¿De quién es la pequeña que se está apagando?
  • Es la tuya.
  • Debes estar bromeando. Tú me dijiste «Aún te queda mucho tiempo de vida».
  • Esta vela que brilla por ahí solía ser la tuya, pero vendiste tu vida por 5000-ryo.
  • No lo entiendo, Señor Muerte. Ponga mi vida como estaba antes.
  • Es absolutamente imposible. Una vez que cambia, nunca puede volver atrás. Te lo dije. «Nunca ayudes a los pacientes cuando el Dios esté sentado a su lado. Algo terrible te ocurrirá». Tú vendiste tu vida por 5000-ryo.
  • No quiero dinero. Dijiste que no podías matar a una persona a la que le quedara un determinado tiempo de vida. Ayúdame. ¡Por favor!
  • Eres irremediable. Acabo de encender una vela. Deberías ser capaz de vivir más si no se apaga.

El Dios la sostuvo ante él:

  • No tiembles. Si tiemblas, la llama se apagará. Si se apaga, mueres. ¡No tiembles!
  • ¡Por favor, no digas nada! No quiero morir. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
  • Si se apaga, morirás. Se va a apagar.
  • ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
  • Se apagó. Se apagó. Has perdido tu vida por codicioso.
  • Pero estoy hablando.
  • Es tu alma la que está hablando. Deberías ir al restaurante donde te he encontrado esta noche. Allí verás tu sucio y feo cuerpo sobre la mesa.

 

Hasta aquí otra de las historias tradicionales japonesas que hemos traducido. Como ves, muchas de estas historias nos chocan pues no le encontramos una moraleja, acaban bruscas o no le vemos el sentido desde nuestro prisma occidental. Estamos acostumbrados a otro tipo de cuentos. Aún así queremos trasladarte esta colección de historias para empaparte un poco más de la cultura y tradición japonesas.

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