Most Viewed

Últimas historias japonesas

Historia corta: El gran Buddha salvó a un monje

Pagoda del KiyomizuDera, en Kyoto

Artículo actualizado el

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un joven en una aldea. Estaba lleno de energía y tenía una vida feliz junto a su prometida. Pero todo cambió de rumbo cuando ella murió a causa de una repentina enfermedad.

El hombre no quería seguir viviendo en el pueblo, así que hizo la maleta y comenzó a viajar de aquí para allá.


Mientras exploraba una zona montañosa descubrió una antigua ermita. Tenía pinta de que hacía años que no vivía nadie por allí, así que decidió quedarse y convertirse en monje. Rezaba ante la imagen de Buddha cada día, pero no podía cantar un sutra de corazón porque siempre acababa pensando en su prometida mientras rezaba.

Un día, cuando estaba pidiendo limosna, se encontró con una hermosa joven que regentaba su propia posada. Se parecía muchísimo a su prometida. Se dijo a si mismo “Esta mujer me recuerda a mi prometida. Quizás estuviera predestinado a conocerla”.

La joven le contó que gestionaba la posada desde que su marido falleció. El monje le pidió quedarse en la posada por una noche. Estaba totalmente fascinado por la belleza de la joven. Esa noche se acercó a hurtadillas a su habitación, se tumbó a su lado y le acarició el pecho, tembloroso. La chica se despertó y gritó:

  • ¿Qué crees que estás haciendo?
  • Soy el monje que te pidió habitación esta tarde. Me he enamorado de ti a primera vista.
  • ¡No me creo que un monje pueda hacer esto! Como te dije, mi marido falleció la primavera pasada. Muchos hombres se me han declarado desde entonces, pero me prometí a mi misma que no volvería a casarme con cualquiera que no tuviera una meta. ¿Tienes claro tu objetivo en la vida? Dime, ¿puedes recitar un sutra a la perfección? Si puedes, quizás tengas una oportunidad conmigo.

El joven monje se sinceró y le contó que nunca podía recitar sutras a la perfección, ya que aún recordaba a su antigua prometida.

  • En ese caso será mejor que te des media vuelta y continúes practicando sutras hasta que te salgan del corazón. Cuando lo domines, vuelve. Te daré lo que buscas.

Su día a día cambió. Se pasaba la mayor parte del día aprendiendo y recitando sutras. Se dedicó en cuerpo y alma. Semanas después ya podía cantar sutras de memoria. Volvió a la posada y cantó ante ella.

  • ¡Hiciste un trabajo fantástico! Has perfeccionado el sutra en muy poco tiempo. Pero… no quiero dormir con un monje como tú, que sólo es bueno recitando un sutra. Parece que hay algunas cosas que aún no has aprendido. Dormiría con un monje que tuviera experiencia en la práctica del ascetismo. Si me quieres de verdad, deberás recluirte en la montaña a practicar ascetismo severo por… digamos… tres años. Cuando termines, te prometo que seré tuya. Hasta entonces no te haré caso, ni siquiera si intentas matarme. Nos veremos en tres años.

El hombre decidió entregarse a una vida ascética. Se pasaba día y noche estudiando cientos de sutras en el templo de la montaña. Así pasaron los tres años. “Por fin ha llegado el día”.

El estudioso monje visitó a la mujer por primera vez en tres años. Ella le invitó a su habitación. Allí había un futón con dos almohadas.

  • ¿Te has convertido en un erudito?
  • Por supuesto, he perfeccionado cientos de sutras.
  • ¿Te importaría que te hiciera algunas preguntas que siempre me rondan la cabeza?
  • Sin problema. Pregunta.
  • Ella le hizo varias preguntas, a las que el monje respondió claro y conciso.
  • No hay duda, te has convertido en un erudito. Ahora no puedo negarme, seré tuya.

Se tumbó en el futón para dormir con él. El monje estaba tan contento… Justo cuando iba a acariciarla, ella le susurró al oído:

  • ¿Te importaría que nos quedáramos así por un rato?
  • De acuerdo.

Tras unos minutos, el monje, que estaba cansado de todo el camino de la montaña a la posada, se durmió. La mujer apareció en su sueño.

  • A decir verdad, no soy una mujer, sino la imagen de Buddha a la que siempre has rezado. Aunque te has comportado como un monje, nunca has tenido interés en aprender sutras. Solo te interesaban las mujeres. Así que te hice estudiar los sutras y practicar ascetismo en la montaña a través de la imagen de una mujer hermosa.

Cuando se despertó se encontró a sí mismo tumbado en un campo de hierba, solo. Y se dio cuenta de su estupidez.

  • ¡Qué tonto soy! Nunca hubiera imaginado que esa mujer era Buddha. Ahora estoy agradecido por salvarme de ser una oveja descarriada.

Regresó a su ermita en la montaña y se entregó por el resto de su vida al estudio del budismo.

Original de Konjaku Monogatari.

 

Hasta aquí otra de las historias tradicionales japonesas que hemos traducido. Como ves, muchas de estas historias nos chocan pues no le encontramos una moraleja, acaban bruscas o no le vemos el sentido desde nuestro prisma occidental. Estamos acostumbrados a otro tipo de cuentos. Aún así queremos trasladarte esta colección de historias para empaparte un poco más de la cultura y tradición japonesas.

Puedes leer todas las historias en el siguiente enlace:

Muchas gracias por leernos. Puedes dejar tus comentarios e impresiones sobre estas historias justo debajo de estas líneas. Y recuerda que, si nuestra web te ayuda a planificar tu viaje, puedes premiarnos comprando tu Japan Rail Pass o reservando tus hoteles en Booking a través nuestro. Te costará lo mismo y nos ayudarás a mantener la web.

 

Checklist para tu viaje a Japón

  • Busca tu alojamiento en Tokyo o Kyoto a través de Booking.com. Generalmente podrás reservar sin pagar nada por adelantado. Paga cuando hagas el checkout. Cancelaciones gratuitas.
  • ¿Prefieres Alquilar casa en Kyoto o en Tokyo?
  • Echa un ojo a nuestro Equipaje para Japón.
  • Compara precios de vuelos y busca las mejores ofertas.
  • Si vas a visitar más de una ciudad, compra tu Japan Rail Pass.
  • Compra tu Tarjeta SIM o Pocket Wifi antes de viajar a Japón.
  • Lleva siempre un Seguro de Viaje. Es importante.
  • Reserva excursiones o restaurantes de Kyoto a través de Voyagin y consigue importantes descuentos.

    Deja tu comentario

    Tu dirección de email no será publicada.*