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Historia corta: En el Bosque (Segunda parte)

Artículo actualizado el

Segunda parte del relato tradicional japonés «En el Bosque«. Puedes leer aquí la primera parte:

5. La confesión de Tajomaru

  • Yo maté al hombre, pero no maté a la mujer.
  • ¿Me preguntas a dónde fue la mujer?
  • No tengo ni idea. ¡Espera! No puedo decírtelo ni aunque me tortures. No intento ocultar nada. Me encontré con la pareja un poco antes, ayer por la tarde. Entonces, rápido como el viento, le puso una capucha a la mujer, así que pude vislumbrar su cara. Pero al momento se la tapó. Quizás ese sea el motivo. La cara de la mujer parecía la de un santo budista. En ese momento decidí que esa mujer tenía que ser mía, incluso aunque tuviera que matar al hombre. Como podéis imaginar, no supuso mucho esfuerzo matar al hombre. Si raptas a una mujer, debes matar al hombre. La única diferencia entre tú y yo es que, cuando yo mato a alguien, uso la espada. Sin embargo, tú puedes matar a alguien usando tu poder o tu dinero. O puedes usar falsas palabras de amistad. En ese caso no se derrama sangre, pero sigues matando en cierto sentido a esa persona. No sé qué está peor – dijo Tajomaru con una cínica sonrisa.
  • Pero no me quejo si puedo conseguir a una mujer sin necesidad de llevarme la vida de un hombre. Bien, en ese momento decidí llevarme a la mujer, si era posible, sin matar al hombre. Pero la carretera principal de Yamasina no era el lugar idóneo para llevar a cabo mi plan. Así que guié a la pareja colina arriba. Fue fácil. Me junté a ellos y les dije:
    • Hay un viejo montículo en la colina. Cuando lo abrí estaba lleno de cosas como espadas y otros objetos. Lo enterré en secreto en el bosque de la colina. Si queréis alguno de estos objetos os los puedo vender a buen precio.
  • Como puedes imaginar, el hombre se empezó a interesar en esos objetos. En menos de una hora, los tres tomamos un caballo y nos dirigimos hacia la colina. Cuando llegamos al bosque les dije:
    • El tesoro está enterrado en este bosque, entremos para encontrarlo.
  • El hombre no puso objeción alguna ya que estaba interesado en conseguir esos objetos a precio de ganga. Pero la mujer, a lomos del caballo, dijo que esperaría allí. Era normal viendo lo frondoso que era el bosque. En realidad todo salió como yo pensaba. Entramos en el bosque el hombre y yo, y caminamos entre las cañas de bambú durante un rato. Unos 50 metros más adelante había un espacio abierto con varios cedros. Era el mejor lugar para llevar a cabo mi plan:
    • El tesoro está enterrado a los pies de ese cedro.
  • El hombre llegó al lugar corriendo. Apenas se podía ver entre los bambúes. En cuanto me puse a su altura, lo dejé inconsciente. Lo até a los pies del cedro.
  • ¿La cuerda? Como soy un ladrón, siempre llevo cuerda para trepar muros. Puse unas hojas secas de bambú en la boca del hombre para evitar que gritara, y no me dio más problemas. Cuando volví a donde estaba la mujer, le conté que el hombre se había puesto malo de repente y se había quedado en el bosque. No tuve que decir nada más. Volvió a salir todo perfecto. La mujer se quitó la capucha, le cogí de la mano y nos adentramos juntos en el bosque. En un punto del camino ella vio al hombre atado a los pies del cedro. En cuanto le vio, se sacó un cuchillo de la blusa. Nunca había visto a una mujer con ese violento temperamento. Si no hubiera estado atento, me hubiera matado. Incluso aunque hubiera escapado de su cuchillo, seguro que me hubiera herido. Sin embargo, soy el gran Tajomaru, así que pude bloquearla sin siquiera desenfundar mi espada. Incluso una mujer tan valiente no pudo hacer nada contra mi.
  • Por fin había conseguido secuestrar a la mujer sin necesidad de matar al hombre. Sí sí, sin matar al hombre. No tenía intención de matarlo. Pero cuando iba a huir, la mujer se puso a gritar y llorar como una loca. Se aferró a mi brazo y me dijo que quería que o el hombre o yo muriéramos. Es más, ¡quería convertirse en la pareja del que sobreviviera! Así que tuve que matarlo.
  • Esta historia puede dar a entender que soy un hombre despiadado. Pero si hubieras visto su cara, especialmente el brillo de sus ojos, no pensarías así. Cuando la miré a los ojos quise casarme con ella. ¡Quería que fuera mi esposa! En mi mente solo estaba ese pensamiento. No era nada sucio ni sexual, como estás imaginando. Podía haberla empujado y escapar del lugar. Pero cuando la miré a los ojos decidí matar al hombre. Pero no quería usar ningún truco sucio. Desaté al hombre y le dije que cogiera su espada.
  • El hombre cogió su espada y sin mediar palabra me atacó con toda su ira. Ya sabes cómo acabó la cosa. El resultado fue que tuve que atacarle 23 veces hasta que conseguí clavar mi espada en su pecho. ¡23 veces! Aún estoy impresionado de que aguantara 23 ataques.
  • Tan pronto como el hombre murió, dirigí mi mirada a la espada ensangrentada de mi mano y luego la volví hacia la mujer. Ella había desaparecido. Me preguntaba dónde se había ido, y la busqué por los alrededores del bosque. No había rastro de sus huellas sobre las hojas secas de bambú, lo único que se oían eran las últimas respiraciones del hombre moribundo. Quizás escapó a través del bosque en busca de ayuda en cuanto empezamos a luchar. El hecho de que alguien pudiera venir a ayudarla me hizo temer. Sujeté fuertemente mi espada, el arco y las flechas, y corrí hacia el camino de la colina. Su caballo estaba rumiando un poco de hierba tranquilamente. Ya sabes lo que ocurrió después. Antes de llegar a la capital, vendí la espada. Es todo lo que tengo que confesar. En cualquier caso, mi condena debe ser la pena de muerte. Cuélgame de un árbol, soy un hombre despreciable – dijo, con la cabeza bien alta.

Original de Akutagawa Ryunosuke.

En el Bosque (Primera parte)
En el Bosque (Tercera parte)

 

Hasta aquí otra de las historias tradicionales japonesas que hemos traducido. Como ves, muchas de estas historias nos chocan pues no le encontramos una moraleja, acaban bruscas o no le vemos el sentido desde nuestro prisma occidental. Estamos acostumbrados a otro tipo de cuentos. Aún así queremos trasladarte esta colección de historias para empaparte un poco más de la cultura y tradición japonesas.

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