Most Viewed

Últimas historias japonesas

Historia Corta: El Doctor Astuto

Papeles antiguos en japónes

Artículo actualizado el

Hace mucho, mucho tiempo, vivía en un pueblecito un terrateniente con su mujer y su hijo. El hombre tenía su propia casa, campos y montañas, los cuales había heredado de su padre.

Su mujer dio a luz a su segundo hijo. Pero tras parir, enfermó y murió. El hombre estaba muy afectado. Además, se sentía muy mal por el bebé recién nacido. Si él hubiera muerto, su primogénito hubiera heredado todas sus propiedades.

Quería dejarle algo también al bebé. Si tuviera más tierras y montañas, su bebé también tendría una herencia que recibir. Aunque era rico, nunca estaba ocioso. Trabajaba sin parar de sol a sol. Pasaron los años. Cuando su segundo hijo cumplió los 18, el hombre poseía más propiedades y terrenos. Ahora ya tenía dos casas, cuatro campos, cinco caballos y seis montañas. Pensaba que ya tenía suficientes propiedades para dejar a sus dos hijos. Pero el hecho era que se estaba haciendo mayor y le empezaban a flojear las fuerzas. Hizo un testamento por si acaso pasaba a mejor vida antes de lo esperado. En él, dejaba todo lo que tenía a sus dos hijos, a partes iguales. En realidad lo escribió tal que así:

Queridos hijos, me estoy haciendo viejo. Moriré más temprano que tarde. Deseo que ambos os ayudéis y os llevéis bien siempre. Como sabéis, os he tratado igual y os he querido a los dos por igual. Debéis dividir vuestra herencia con equidad. Nunca discutáis por ello. Firmado: Papá.

Se sintió aliviado tras escribir el testamento. Unos días después, mientras montaba a caballo, se cayó y se lesionó en la espalda. Desde entonces estuvo en la cama sin poder moverse. Sus hijos estaban preocupados y cuidaron bien de él. Ambos creían que su padre se recuperaría, pero entonces falleció.

En ese momento no sabían que su padre había dejado un testamento. Así que el mayor creía que heredaría todas las pertenencias. Pero un día, ordenando la habitación de su padre, encontró una carta. Pudo identificar que era la letra de su padre. Era el testamento. Era un chico obediente y respetaba a su padre, así que decidió cumplir con el testamento. Mostró la carta a su hermano y dijo:

  • Quiero cumplir el deseo de nuestro padre. Supongo que no pondrás objeciones a heredar la mitad de los bienes de papá, ¿verdad?

Por supuesto, no tenía ninguna pega. Intentaron dividir la fortuna: Dos casas, cuatro campos, cinco caballos y seis montañas.

  • Así que yo me quedaré esta casa, dos campos, tres caballos y tres montañas.

Dijo el hermano mayor.

  • Espera, hermano. ¿Te vas a quedar tres caballos? Eso significa que yo solo heredaré dos. El testamento decía que debíamos dividirlo todo equitativamente. Mejor vendamos uno de los caballos y dividamos el dinero en dos.

Dijo el hermano menor. Pero el mayor no estaba de acuerdo:

  • No quiero vender o matar a ningún caballo. Tenemos que encontrar una mejor solución.

Pensaron y pensaron. Discutieron durante toda la noche, el día siguiente, y la noche contigua. Habían llegado a un punto muerto.

Decidieron pedir ayuda al doctor, que vivía en el pueblo vecino, ya que creían que éste era el hombre más sabio de la zona.

Le dijeron:

  • Doctor, tenemos un problema. Después de la muerte de nuestro padre, encontramos este testamento. Dice que debemos dividir su fortuna equitativamente. Pero no podemos dividir cinco caballos en dos partes iguales. ¿Qué podemos hacer?

El doctor lo pensó durante un rato, y respondió:

  • Bien, es un problema difícil de responder. Pero creo que se me ha ocurrido una buena idea. ¿Habéis dicho que tenéis cinco caballos? Afortunadamente yo tengo un caballo, el cual uso para ir a visitar a mis pacientes. Cinco y uno hacen seis, ¿verdad? Y Seis entre tres?
  • Dos. – Respondieron al unísono.
  • Correcto. Cada uno de nosotros podemos tener dos caballos equitativamente. Es una buena solución, ¿no?

Los dos hermanos estaban contentos de llegar a una solución razonable. Ellos también pensaban que era el hombre más sabio de la región. Nunca se les ocurrió pensar que le acababan de pagar con un caballo al doctor por su consejo.

 

Hasta aquí otra de las historias tradicionales japonesas que hemos traducido. Como ves, muchas de estas historias nos chocan pues no le encontramos una moraleja, acaban bruscas o no le vemos el sentido desde nuestro prisma occidental. Estamos acostumbrados a otro tipo de cuentos. Aún así queremos trasladarte esta colección de historias para empaparte un poco más de la cultura y tradición japonesas.

Puedes leer todas las historias en el siguiente enlace:

Muchas gracias por leernos. Puedes dejar tus comentarios e impresiones sobre estas historias justo debajo de estas líneas. Y recuerda que, si nuestra web te ayuda a planificar tu viaje, puedes premiarnos comprando tu Japan Rail Pass o reservando tus hoteles en Booking a través nuestro. Te costará lo mismo y nos ayudarás a mantener la web.

 

Checklist para tu viaje a Japón

  • Busca tu alojamiento en Tokyo o Kyoto a través de Booking.com. Generalmente podrás reservar sin pagar nada por adelantado. Paga cuando hagas el checkout. Cancelaciones gratuitas.
  • ¿Prefieres Alquilar casa en Kyoto o en Tokyo?
  • Echa un ojo a nuestro Equipaje para Japón.
  • Compara precios de vuelos y busca las mejores ofertas.
  • Si vas a visitar más de una ciudad, compra tu Japan Rail Pass.
  • Compra tu Tarjeta SIM o Pocket Wifi antes de viajar a Japón.
  • Lleva siempre un Seguro de Viaje. Es importante.
  • Reserva excursiones o restaurantes de Kyoto a través de Voyagin y consigue importantes descuentos.

    Deja tu comentario

    Tu dirección de email no será publicada.*

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.